El rincón de los cuentos, hoy con

Hans Christian Andersen


Había una vez en un lejano país europeo, cuyo nombre era Dinarmarca, un niño que se llamaba Hans C. Andersen, que nació, hace ahora justamente 200 años.
Este niño de familia humilde, escuchaba atentamente los cuentos que por la noche, cuando se iba a su camita, le contaba su padre y dejaba que volara su imaginación, escuchando aquellas bonitas historias.

Este niño creció y se convirtió en un aplicado joven que tuvo que irse a estudiar a la ciudad más grande de su país, Copenhague, donde aprendió muchas cosas y donde descubrió su vocación de escritor.
Así pues, empezó a escribir cuentos, novelas, obras de teatro, e incluso libros de viajes, como el que escribió sobre el viaje que hizo en España y las intrépidas aventuras que en este viaje le sucedieron.
Pero lo que más le gustaba era escribir cuentos para los niños y, cuando tenía la ocasión, era él mismo, el que se los contaba a los niños daneses.
Sus cuentos eran tan bonitos y estaban tan bien escritos que a todos los niños les gustaban y, fue por eso que, cada vez se hacían más y más famosos.
Llegaron a alcanzar tanta fama e importancia, que cuando Hans C. Andersen envejeció y le llegó el momento de su muerte, recibió saludos, reconocimientos y homenajes de todos sus compatriotas e incluso de su propio Rey.


Luego, sus cuentos se empezaron a leer fuera de su país y, poco a poco, se fueron leyendo y traduciendo a todas las lenguas del mundo para permitir que todos los niños pudieran disfrutar con las historias que Hans C. Andersen había creado.




Al final, como homenaje, uno de sus personajes más populares, el de la Sirenita, fue convertido en una hermosa estatua de cobre que se instaló en la ciudad que le acogió, Copenhague, llegando a convertirse en un símbolo distintivo de la ciudad y de todo el país, algunos de sus cuentos más famosos son: La Sirenita, El Soldadito de Plomo, El Patito Feo, El Traje Nuevo del Emperador, La Princesa y el Guisante, La Cerillera, etc, etc.

Escuela de Joarilla de las Matas