
| Prólogo |
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Con estas palabras sencillas, y a la vez sinceras, queremos compartir con todos vosotros lo que ha supuesto nuestro paso por el C.R.A. de El Burgo Ranero. Los principios nunca son fáciles. Cuando un rió nace, sus aguas turbulentas tienen que buscar su propio camino, horadar su propio cauce, ablandar los terrenos y saltar las piedras más difíciles. Luego, el cauce se remansa y el caudal se hace más rico y más potente con las aportaciones de los otros ríos, de otras corrientes, de aguas de otras fuentes. Es necesario que el agua se embalse, que le cierren el paso, para que su potencia pueda explotar en forma de energía. Todos nosotros, los que hemos pertenecido a este C.R.A. y ahora lo dejamos, no podemos permitirnos ni una gota de pensamiento pesimista. Necesitamos de vuestra continua e inquieta cascada de afecto para acometer las nuevas empresas que nos esperan; y también de vuestro sosegado espíritu para que nuestras acciones venideras reflejen el manantial del que un día hemos bebido. En definitiva, queremos deciros que ha sido un camino cargado de proyectos, planes e ilusiones compartidas que han desembocado en un mar de vivencias personales y profesionales que en todo momento llevaremos allá donde vayamos. Esperamos que compartáis con nosotros estos sentimientos y os animamos, de corazón, a que continuéis llenando este cauce con tanta alegría y dedicación. Un fuerte abrazo a tod@s. |